- Productos y formas de limpieza adecuadas para cada suciedad. Dependiendo de la industria que se trate necesitará unos productos y un procedimiento de limpieza u otros. Por ejemplo, no es lo mismo realizar una limpieza en una fábrica de productos electrónicos, que una fábrica de alimentación pues el producto debe ser uno que garantice la salud y seguridad de los consumidores.
- Respeto al medio ambiente: En toda limpieza, el respeto al medio ambiente es sin duda una de las principales consideraciones a tener en cuenta, pues hoy día es imprescindible. Además en las empresas se contribuye a un mayor ahorro energético de agua y se reduce el impacto sobre el medio ambiente de la industria en cuestión.
Seguridad ante todo: La seguridad de los empleados es de vital importancia, por ello hay que respetar las recomendaciones de los productos, evitar usar productos resbaladizos en zonas de paso frecuente y tener en cuenta las horas de trabajo de la empresa para realizar una limpieza segura sin accidentes.
Trabajadores cualificados: Debido a la dificultad de estos trabajos de limpieza industrial, los trabajadores requieren de una formación para conocer el proceso de limpieza y además conocer los riesgos y malas prácticas. Además, el proceso de limpieza debe estar coordinado con el productivo para mantener al día unos niveles de higiene adecuados y que no interrumpan la producción.
- Optimización de recursos: Los productos utilizados para la limpieza deben reducir los costes y aumentar la eficiencia del trabajo, por eso es mejor elegir el menor número posible de productos que mantenga unos estándares de limpieza.
- Agua caliente de baja dureza: Para una mejor desinfección y eficacia de los productos es recomendable utilizar agua caliente y de baja dureza que permita unos resultados óptimos.
- Sistema que garantice la calidad: Los protocolos que garanticen la calidad son esenciales en la limpieza industrial. Deben establecerse medidas para detectar áreas de mejora, así como realizar un seguimiento del proceso para verificar la correcta eficacia de los procesos de limpieza, de manera que se mantenga el buen estado de las instalaciones y la producción. Por último, es bueno para la mejora continua un proceso de innovación para encontrar un servicio cada vez más eficiente, ofreciendo a los clientes cada vez mejores soluciones de limpieza.



